Durante la campaña electoral celebrada a finales del 2011, con motivo de las Elecciones Generales en España, se habló mucho de los programas presentados por las diferentes corporaciones políticas. Se cuestionó el compromiso que los partidos adquieren con el texto que ellos mismos fundan. Se habló del calado social que tienen dichos programas. Y, también, se puso en entredicho el conocimiento del mismo por parte de los candidatos a la presidencia del gobierno español.

Así pues, desde el día en que fueron publicados, planteé la necesidad de llevar a cabo un acción que me ayudara a encontrar las diferencias reales entre unos y otros. ¿Cuál es el verdadero mensaje que nos llega desde el sistema político?, ¿cómo nos llega ese mensaje?, ¿qué estrategias o palabras usan los partidos políticos para hacer propio el mensaje?. Como si de una cartografía se tratara, consideré la posibilidad de ordenar las palabras de cada uno de los textos alfabéticamente. De esta forma, los átomos del discurso quedarían reubicados dentro de una gran lista y así, sin denotaciones y connotaciones que contaminan el lenguaje puro, podríamos valorar cada palabra en función de sí misma. Es obvio que, tras esta acción, se crea un lugar absurdo pues el texto en su configuración holística se transforma en un otro-todo con personalidad propia.

Según este planteamiento, el resultado final sería el dato en sí mismo, extraído de la información. Podríamos saber cuántas veces se repite el determinante "la", por ejemplo, o la palabra "cultura". Podríamos, al fin y al cabo, descubrir (por comparación), las sutiles diferencias que hay entre un programa y otro, lo cual nos lleva a un actual vacío ideológico sin precedentes.

El proyecto "palabra por palabra" se pensó como ese lugar de reflexión acerca de un mensaje partidista pero dirigido a la gran masa. La obra concluiría con el texto convertido en lista de palabras, y la lista de palabras convertida en imagen al imprimirla y presentársela a un nuevo espectador.

No obstante, y a pesar de la dedicación casi en exclusiva al proyecto, no fue posible llevar a cabo la acción propuesta debido a la magnitud de la propuesta y a la rápida sucesión de los acontecimientos.

Tiempo después, y habiendo dejado a un lado una forma de trabajo apresurada, me planteo si tiene sentido seguir con este proyecto. Quizá la vertiginosa consecución de noticias y sucesos genere un anacronismo a la hora de (re)plantearse, siquiera, un pasado inmediato.

Es por esto por lo que considero que la obra terminó el día en que se celebraron dichas Elecciones Generales, el 20 de Noviembre de 2011.

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Dejo a disposición de un nuevo aventurado todo el material recopilado para el proyecto, así como el archivo en word con uno de los programas electorales en proceso de listado, para que pueda "continuar" o "terminar" la acción.